viernes, 17 de julio de 2009

Breve historia de la Fábrica de Hilados y Tejidos de lana de Lucre

Continuando con el tema de la fábrica textil de Lucre, copiamos aqui una interesante información histórica, preparada por el ingeniero Miguel Velarde Oliart, que sin duda será un valioso texto para comprender una parte de la historia de la industria textil en el Perú.

En el valle de Lucre se instaló la Fábrica de Hilados y Tejidos de Lana fundada en 1861, considerada como la primera industria textil moderna de Perú y de América del Sur, así mismo, esta fue la única que dio continuidad a la actividad textil que el Obraje Hacienda Nuestra Señora de la Asunción realizaba desde 1715.
Esta fábrica, llena de historia y tradición, de propiedad de empresarios peruanos y de obreros incansables, cuya actividad textil se inicia en 1715, logró producir tejidos de gran calidad, y por el contexto histórico de dos épocas que aconteció en el Perú, vistió a ejércitos realistas, revolucionarios, republicanos y hasta extranjeros debido a la exportación de tejidos a las Filipinas, EEUU y España a raíz de las Guerras Mundiales.











Arriba: Sala de Máquinas. Año 1919. Abajo: Telares de madera que datan de la época colonial empleados aún en 1919. Fuente: Fábrica de Lucre

ÉPOCA COLONIAL: El Obraje Hacienda Nuestra Señora de la Asunción
La actividad textil desarrollada en la época colonial, se inicia poco después de la conquista del Tawantinsuyu; inicialmente con las técnicas y tecnologías oriundas y posteriormente, con la introducción de tecnologías europeas. Esta actividad se desarrolló especialmente en los obrajes, que fueron unidades de producción masiva de tejidos, donde se realizaban todos los procesos productivos como el hilado, el tejido, el teñido y el acabado de la tela.

El obraje Nuestra Señora de la Asunción, en Lucre, fue fundado alrededor de 1715 por Juan Antonio de Ugarte Ordóñez de la Real, comerciante criollo, hacendado y obrajero.
El Obraje de Lucre, fue una de las instituciones de más larga tradición cusqueña y peruana; y uno de los más suntuosos, no solo del Cusco, sino también del Sur Andino. Los tejidos elaborados en Lucre, fueron conocidos por su gran calidad; tanto que cuando se referían a la calidad de un tejido, solían decir “como los que se fabrican en Lucre”. En 1796, la Real Audiencia del Cusco informó que la familia de Lucre “fue una de las más ricas del Perú”, habiendo sido tazada su fortuna a mitad del siglo XVIII en 1’000,000 de pesos.

Para fines del siglo XVIII, sucedieron las grandes rebeliones indígenas como la de los Túpac Amaru y de los hermanos Angulo. Estos acontecimientos conllevaron a la destrucción y paralización de muchos de los obrajes cusqueños, entre ellos el de Lucre, que por esos tiempos era de propiedad de don Joseph de Picoaga y Zuloaga. Según la viuda de Joseph de Picoaga, Juana de Arriola y Arbisa, “la rebelión de Túpac Amaru, cuyas huestes arrasaron y paralizaron el Obraje de Lucre y las pérdidas, atrasos y dependencias contraídas por su marido durante el tiempo que gestionó el obraje, destruyeron la solvencia económica que había heredado de sus padres”.
Hacia el año 1780 se inicia el decaimiento de los obrajes, originando la desaparición y posterior desmantelación de estos centros de producción. A través de este periodo, uno a uno, irán cerrando sus puertas, debido al aumento del contrabando de tejidos de procedencia inglesa; las luchas por la emancipación del Perú; y la falta de dirección de los obrajeros.
Tras la desaparición de Joseph de Picoaga se inicia el periodo regido por su hijo Francisco de Picoaga, época en la cual la titularidad de la propiedad de todo el complejo del Obraje de Lucre se convierte sumamente problemática y confusa. Francisco de Picoaga, como capitán de caballería y teniente coronel combatió en el ejército realista contra los rebeldes de Túpac Amaru; y en noviembre de 1814, hace frente a los rebeldes Vicente Angulo y Mateo Pumacahua; siendo aprisionado y fusilado en diciembre del mismo año en Cusco. El Obraje de Lucre, desde siempre, sirvió para el aprovisionamiento de ropa para ejército realista, pero durante la insurrección de los hermanos Angulo, el obraje fue incautado, sirviendo al bando insurrecto, periodo en que fue administrado por Tomás Álvarez nombrado por José Angulo.
Una vez terminada la rebelión, el obraje regresa a manos de los Picoaga, a cuya cabeza aparece la mariscala María Antonia Vda. de Picoaga, a cuyo cargo estará el obraje hasta 1826. En 1815, María emprende la tarea de reconstrucción del obraje tras la devastación que sufrió ocasionada por la insurrección de los hermanos Angulo. En este periodo, la mariscala, pide que se le rebaje el encabezonamiento “a consecuencia de la ruina total, destrozos… estado lamentable en que aquellas fincas han quedado…” El colapso económico que trajo las guerras de emancipación, facilitó la casi desaparición de la industria textil nacional con la apertura de los puertos al libre comercio. Las grandes cantidades de productos ingleses, sobre todo tejidos, abarrotaron los puertos y los mercados de la República, y por su mejor calidad y precios más bajos, desplazando rápidamente a los tejidos nacionales.
A pesar de las dificultades para mantener operativos los obrajes a inicios de la época republicana, es el yerno de María Antonia Vda. de Picoaga, Ramón Nadal Velarde, quien asume la gestión de Lucre en 1826, haciendo frente a circunstancias y condiciones nada favorables para el funcionamiento de los obrajes o para cualquier intento industrial en este rubro. Ramón Nadal Velarde, fue uno de los principales proveedores de ropa para el ejército, lo cual posibilitó la continuidad de la actividad textil desarrollada en Lucre; figura como propietario hasta 1859.
















Detalle de una hilandera tipo selfactina o mula. Foto: Miguel Velarde Oliart


ÉPOCA REPUBLICANA: Fábrica de Hilados y Tejidos de Lana

En el Perú desde la década de 1842 hasta 1866, se desarrolla lo que se conoce como la prosperidad falaz, debido a la importancia económica del guano de islas. En 1845 se preparó un proyecto de ley de promoción de fábricas modernas en Lima, premios para los pioneros fabriles, y privilegios tributarios para técnicos y trabajadores inmigrantes. Todo ello con el objetivo de generar un movimiento empresarial, a la par de las modernas fábricas de E.E.U.U. e Inglaterra, las que debían ubicarse en corazón consumidor de la costa. En lo que respecta a la sierra, los costos de transporte, las distancias entre los puertos y la sierra, y la articulación de mercados urbanos eran obstáculos intimidantes para el desarrollo de la industria en esta región. Entre las primeras fábricas instaladas en el Perú estuvo: la fábrica de telas de algodón de “Los Tres Amigos” instalada en 1848 (Lima), la fábrica de tejidos de seda de José de Sarratea y José Francisco Navarrete, instalada en 1849 (Lima) y otra fábrica instalada en Ica. Las dos primeras operaron con subsidio del Estado.

El paso al anti–industrialismo, fue repentino. Las leyes arancelarias del Estado a favor de las fábricas, fueron derogadas por los liberales en 1851. Todas las fábricas de Lima desaparecieron en estos años.

Ante todo pronostico y contra todo obstáculo, en el Cusco se funda la Fábrica de Hilados y Tejidos de Lana de Lucre, en el año de 1861, bajo la razón de Sociedad Fabril “Nadal Garmendia y Cia.” integrado por Francisco Garmendia (casado con Antonia Nadal), Julián Nadal, Adeodato Nadal y Narciso Alayza, todos vecinos del Cusco, la cual se planificó en un área de la hacienda de Lucre de propiedad de Ramón Nadal Velarde.
Años antes de la fundación de la fábrica el matrimonio Garmendia Nadal en su viaje de bodas visitaron las principales ciudades de Europa. Este viaje, no sólo fue de placer; si no que el matrimonio aprovechó en estudiar y observar las nuevas tecnologías que daba el viejo mundo, regresando al Perú con mucho entusiasmo y con el deseo de instalar una fábrica de tejidos de lana impulsada por medios mecánicos y con los implementos más modernos de Europa. El 26 de septiembre de 1860 se firma en París ante el vice-cónsul Ventura Marco del Pont los contratos con el aprestador manufacturero de paños Pier Couzinié, y con el mecánico manufacturero Lambert. La maquinaria fue adquirida a la firma “Ataliers de Construction a Louviers A. Mercier”, de Bélgica. La maquinaria y los dos expertos contratados se trasladan al Perú en un buque de vela, arribando en la caleta de Islay (Arequipa).
Fueron 800 cajas contenidas con las maquinarias, que desembarcaron en la caleta de Islay en diciembre de 1860 procedente de Havre (Francia). El lote de cajas tuvo que permanecer ahí hasta marzo, debido a las fuertes lluvias en la sierra. Luego fueron transportadas a lomo de mula a través de la cordillera. Se contrataron expertos arrieros de Moquegua y Arequipa, iniciando la épica jornada. Son 800 Km. de distancia, que tuvieron que recorrerse, para hacer entrega de estos bienes. Las cajas con las piezas más pesadas, no pudieron vencer la cuesta de Cachendo (Arequipa), por el estrecho camino de herradura, que no permitía el paso de las cuatro y hasta las seis mulas que transportan las pesadas cajas sobre sus lomos mediante travesaños de madera. El arriero contratado para el transporte del lote devolvió el adelanto de 150 pesos que recibiera anteriormente, anulando su compromiso sin cobrar nada por el trabajo realizado. Francisco Garmendia no tardó en contratar a los barreteros de la mina de Ccapana, y en pagar al arriero el doble de dinero pactado para que retornara la travesía proporcionando herramientas y peones para los barreteros, ampliando el camino rocoso que impedía hasta entonces el paso de su recua. Numerosas cuadrillas de trabajadores estuvieron a lo largo de la vía Islay – Lucre, para reparar y acondicionar los tramos estrechos y dificultosos para el paso de las centenas de mulas de carga que transportaban los 800 cajones de maquinaria.
El 2 de octubre de 1868 en la Cámara de Diputados fue presentado un proyecto de ley, en el cual en uno de sus párrafos dice textualmente:

“Considerando: que las fábricas de tejer paños, implantadas en Quispicanchi y Pallasca, son las primeras y las únicas en el Perú, y que es justo, no sólo favorecer su conservación facilitando el consumo de sus elaboraciones, sino que es conveniente también alentar y estimular el espíritu industrial de sus empresarios.”

En la parte resolutiva se mencionaba lo siguiente:

Artículo 11.- En lo sucesivo el Gobierno contratará de preferencia con las fábricas de país las telas que necesitare para vestir a mil individuos de tropa a precios equitativos.
Artículo 5.- ...entregar medalla de oro a los Sres. Francisco Garmendia y Jacinto Terry, con la siguiente redacción: “La Nación premia con esta medalla al peruano industrioso en 1868”; en el reverso está grabado el nombre del dueño de la fábrica y el título de El primer fabricante de paños en el Perú.


En febrero de 1872, Francisco Garmendia viaja a Europa con el objeto de adquirir maquinarias para ampliar la fábrica y producir la tela denominada de Castilla, de apreciable demanda en el Cusco, empero, en Piazencia (Italia), la muerte le sorprende cuando pretendía retornar al Perú. Francisco Garmendia muere cuando era segundo vice presidente de la República; además fue alcalde del Cusco.
Tras la desaparición de Francisco Garmendia, su viuda Antonia Nadal es quien retoma las actividades de la fábrica, siendo considerado este periodo como la segunda fundación de la fábrica, bajo la razón de “Fábrica de Paños y Casimires de Antonia Nadal Vda. De Garmendia e Hijos Lucre”; incrementando la maquinaria para producir casimires y otros géneros de castilla. En este periodo se contrata a los expertos Valentín Oliart y José Nin ambos procedentes de Barcelona (España).

En el periodo que acontece la Guerra del Pacífico, Antonia Nadal logra mantener la fábrica en funcionamiento; y aporta a la defensa nacional con el vestuario para un batallón que salió de Cusco a defender la frontera Sur del Perú. En 1880 la demanda aumenta y se implanta el trabajo nocturno o de “veladas” para lo que importan docenas de reverberos con fanales. Se contrata grandes cantidades de “pañete gris” para vestir a los “Derrotados de Tacna”, batallón “Libres del Cusco” y batallón “Yupanqui”.
El 23 de enero de 1899 fallece Antonia Nadal Vda. de Garmendia. Su muerte consternó al Cusco entero por sus excelentes virtudes, glosadas en artículos necrológicos en la prensa capitalina y regional.
La Fábrica de Hilados y Tejidos de Lana de Lucre, fue particularmente conocida por la gran calidad de sus tejidos, en los que destacan los paños, los bayetones, las frazadas, sobrecamas y mantones para el pecho, posteriormente tejidos conocidos como sayal y sayalete, así como chalones, paños militares y marinos, casimires y jergas.
Para el siglo XX, la familia Oliart Garmendia, propietarios de la fábrica constituyen la Sociedad Colectiva “Garmendia Hermanos”, siendo implementada con nuevas maquinarias.
La producción de la fábrica de Lucre declina hacia el año de 1968, época en la cual debido a la insatisfacción social, es expropiada; entrando en un periodo de endeudamientos y conflictos que dieron como resultado la quiebra definitiva de esta singular fábrica.

Cusco, julio de 2009.

Ing. Miguel Eduardo Velarde Oliart

1 comentario:

  1. HOLA PODRIAS FALICITARME TU CORREO, ESTAMOS REFACCIONANDO UN COCHE DE VIAJE Y TENGO DUDAS SOBRE EL DECORADO INTERIOR DE LAS POSIBLES CORTINAS. PODRIAS FACILITARME ALGUNA INFORMACION Q TENGAS EN TU BLOCK O DE OTRO BLOCK AMIGO? GRACIAS

    ResponderEliminar