lunes, 24 de octubre de 2011

Historia de la Electricidad en Lima




La electricidad llegaría a Lima en la penúltima década del siglo pasado luego de una historia de iluminación en base a hachones de madera untados con grasa, lámparas de aceite, mecheros de kerosene y, a partir de 1857, iluminación a gas. De esto ya hace mas de 110 años.


Por concesión municipal, el 15 de mayo de 1886 se inauguró el alumbrado público eléctrico que iluminó la Plaza de Armas, los jirones Unión y Carabaya, el puente, la bajada del puente y la Plaza de la Recoleta. La corriente procedía de una planta a vapor de 500 h.p. instalada frente al Parque Neptuno, hoy Paseo de la República.

Hacia 1895 se instaló la Empresa Transmisora de Fuerza Eléctrica, con planta en Santa Rosa de la Pampa, en la margen izquierda del Río Rímac. La primera transmisión se efectuó el 6 de agosto a las once de la mañana. Posteriormente, la Sociedad Inductrial Santa Catalina absorbió los capitales constitutivos de la Empresa Transmisora y la compañía asumió el nombre de Empresa Eléctrica Santa Rosa bajo la dirección de Mariano Ignacio Prado.

En 1899 había formado la Sociedad de Alumbrado Eléctrico y Fuerza Motriz, con la planta y Piedra Lisa a la margen derecha del río Rímac.

En abril de 1900, Santa Rosa se comprometió a la instalación de 4,500 lámparas. Para 1901, el alumbrado comprendía 1800 postes y el servicio particular, 8500 luces.

En 1902 su número llegó a 10 mil lámparas destinándose gran parte de la producción hacia Miraflores, Barranco y Chorrillos. En ese mismo año se instaló la Planta Térmica en Limatambo para el primer ferrocarril eléctrico del Perú, el de Chorrillos inaugurado en 1904.

El primero de enero de 1902 se inauguró oficialmente el servicio público general que cubría la demanda de 115 mil habitantes de la ciudad de Lima.

En 1903 se inauguró la Central Hidroeléctrica de Chosica, con una potencia de 4 mil h.p. siendo la primera en aprovechar un salto considerable en el sistema fluvial Rímac - Santa Eulalia.

El 1 de agosto de 1906 se realizó la fusión de todas las empresas relacionadas con la industria eléctrica: La Empresa Eléctrica Santa Rosa, que incluía a Piedra Lisa y la del Callao; La Compañía del Ferrocarril Urbano de Lima, el Ferrocarril Eléctrico del Callao y el Tranvía Eléctrico a Chorrillos, formando las Empresas Eléctricas Asociadas. Durante este lapso de tiempo, el primero de diciembre de 1907, se inauguró la Central Hidroeléctrica de Yanacoto.

Entre 1914 y 1920 la empresa elevó su capacidad a 18.400 kW, de los cuales 10 mil eran de origen hidrálico.

Desde 1922 Juan Carosio se encargó de la dirección y reorganización de la Empresa en estrecha colaboración con la Motor Columbus S.A., Baden, la Brown Boveri Company, Baden Suiza y a partir de 1926 con la Compañía Sudamericana de Electricidad - Sudelectra - en Zurich, formada con la finalidad de manejar directamente el aporte suizo.

Al amparo de la ley 4510 del 15 de mayo de 1922, celebró el contrato de alumbrado y tranvías con la municipalidad de Lima. Bajo este marco se inició la gran expansión de las Empresas Eléctricas Asociadas.

En 1927, la Central Térmica de Santa Rosa fue ampliada con dos turbo grupos a vapor, cada uno de 5000 kW.

En 1928 es contratado el ingeniero Pablo Boner y en 1933 su proyecto es acogido. El proyecto Boner estuvo formulado en tres etapas para el aprovechamiento del potencial hídrico de la cuenca Rímac - Santa Eulalia a través de la construcción de las centrales escalonadas.

El 7 de mayo de 1938 se inauguró la central de Callahuanca con tres generadores de 12250 kW cada uno, con una potencia total de 36,750 kW. En 1943 en tra en funcionamiento el reservorio de regulación diaria de Autisha. El 21 de junio de 1951 fue puesto en marcha el primer grupo de 21 mil kW de la central hidroeléctrica de Moyopampa y al siguiente año le siguió el segundo grupo con igual potencia. En 1955 fue posible ampliar la central de Callahuanca con un cuarto grupo de 31000 kW y la central de Moyopampa con un tercer grupo también de 21000 kW. En 1957 se dio inicio a los trabajos de Huinco: el 15 de diciembre se comienza la perforación del túnel transandino. En abril de 1965 se ianuguró la central de Huinco.

El 30 de marzo de 1960 se inauguró la Central de Huampaní Gino Bianchini con 31 mil kW de potencia instalada. En este año salieron del servicio las centrales de Yanacoto y Chosica.

En 1964 se creó la Escuela de Formación Electrotécnica, la Escuela de Capacitación para obreros y empleados.

En el año 1972, durante el gobierno militar del General Juan Velazco Alvarado, por el Decreto Ley 19521 las Empresas Electricas Asociadas se constituyeron en ELECTROLIMA S.A.

Finalmente, en 1994, Electrolima se divide en tres nuevas empresas con el objetivo de su posterior privatización. De esta forma aparecen Luz del Sur, Edelnor y Edegel S.A., las dos primeras distribuidoras y la tercera generadora de electricidad para nuestra ciudad capital.


autor: Neydo Hidalgo


Nota del blogger: Tomado de: Blog del Museo de la Electricidad


jueves, 22 de septiembre de 2011

FORUM: “FERROCARRIL CENTRAL, RUTA AL DESARROLLO”


Nos llega la información que este viernes 23 de septiembre, a las 19:00 hrs., en la Sala de Sesiones Saúl Muñoz Menacho, 3er piso, de la Municipalidad Provincial de Huancayo, se realizará este interesante forum, organizado por el Patronato del Ferrocarril Central del Perú y por la Municipalidad de Huancayo.


El forum tiene por objetivo generar un espacio de diálogo y discusión sobre la importancia histórica, cultural, social y económica del Ferrocarril Central, así como promover su vigencia y modernidad para alentar el desarrollo turístico y económico del país.

Los dos temas que se abordarán serán:
FERROCARRIL CENTRAL, INGENIERÍA Y AUDACIA EN LOS ANDES PERUANOS
a cargo del expositor, señor Elio Galessio, y

TÚNEL TRANSANDINO Y EL SERVICIO FERROVIARIO DE PASAJEROS
a cargo del señor Jaime Blanco Ravina, Gerente General de Ferrovías Central Andina S.A.

Este tema nos permitirá conocer la iniciativa de construir un túnel trasandino que acorde el tiempo de viaje del ferrocarril, lo que le permitirá competir activamente con otros medios de trasporte usados en la actualidad.


Conocemos que el Patronato del Ferrocarril Central viene impulsando desde hace algún tiempo la creación del Museo Ferroviario en la ciudad de Huancayo, por lo que seria muy interesante conocer los avances sobre el particular.


Foto: Cortesía H. Schwart

viernes, 26 de agosto de 2011

El uso del láser en la conservación del Patrimonio Industrial




El metal es uno de los materiales protagónicos en los espacios y objetos considerados como patrimonio industrial. Por supuesto no es el único, pero si quizás el de mayor presencia. Por ello, la corrosión, calificada como el cáncer de los metales, es también el enemigo de este tipo de patrimonio.

Aunque en el mundo ya se usa una técnica muy eficaz y moderna, como es la limpieza con láser, para combatir la corrosión, en el Perú, los pocos casos de restauración y conservación del patrimonio industrial, han incluido e incluyen todavía, métodos de limpieza que involucran el lijado o el arenado, y hasta el “rasqueteado”. Estos usos obviamente no observan una prolijidad en la conservación de este patrimonio, ya que lo brusco y rudimentario del procedimiento, dañan sobremanera el soporte (metal, piedra, cemento, madera, etc.).

Como se sabe, un láser (Light Amplification of Stimulated Emission of Radiation) es un dispositivo que emite un haz de luz de un único color y en una sola dirección, convirtiéndose en una forma de energía muy concentrada, donde hay radiaciones visibles e invisibles. Existen multitud de tipos de láseres y para una variedad de aplicaciones, siendo una de estas para la conservación y restauración de obras de arte, monumentos, objetos industriales, entre otros.


La aplicación del láser para la restauración se dio poco después de su invención. Se descubrió que la tinta de una máquina de escribir podía ser retirada selectivamente del papel debido a un fenómeno llamado ablación láser. La ablación supone la eliminación de material cuando éste absorbe la luz láser. El resultado es mucho más complejo, ya que depende no sólo de la energía disparada sobre el material sino también su focalización, la longitud de onda de la radiación, la duración de los pulsos, la atmósfera en que se actúa y las características del material. Todo ello, hace a este sistema muy adecuado para su uso en la restauración del patrimonio cultural, por su detallismo, rapidez y precisión milimétrica. Como nos comenta el experto en restauración, Victor Chang Joo. “con la limpieza láser NYAG, la eliminación del material es selectiva, no se dañan zonas indeseadas debido a la distinta absorción de la luz láser por los distintos materiales, existe un control preciso de la cantidad de material eliminado, se omite el uso de disolventes que suelen ser tóxicos y/o contaminantes. Es un procedimiento rápido y cómodo. Las técnicas láser permiten a veces tratar superficies en las que otras técnicas convencionales no pueden aplicarse o resultan mucho más costosas”.

Entre las obras intervenidas con este método podemos citar las pinturas murales de las catacumbas romanas de Santa Tecla o la Catedral de Burgos. Manuscritos, tejidos, monumentos líticos y ferrocarriles también han sido restaurados con la ayuda del láser.

Chang comenta además que al Perú llegó esta tecnología a inicios de los 70’, como parte del paquete de compra de los tanques rusos T55, para quitar la pintura y repintarlos rápidamente con pintura especial que evadan los radares. Estos módulos de “cleaning laser”, fueron con el tiempo canibalizados y nunca se usaron para otras actividades. Sería muy resaltante que futuros trabajos locales de restauración, no solo del patrimonio industrial, utilicen esta tecnología, como por ejemplo en la recuperación y restauración de nuestro patrimonio ferroviario o en casos de vandalismo grafitero en monumentos arqueológicos, como lo sucedido años atrás en la Piedra de los Doce Ángulos, ubicada en el pasaje Hatun Rumiyoc del Cusco, donde se empleó solamente disolventes y métodos de papetas.


Neydo Hidalgo

jueves, 11 de agosto de 2011

¿Qué es el Patrimonio Industrial?


Los testimonios de nuestra industria minera, petrolera o eléctrica –lejos de convertirse en edificios, objetos, técnicas y costumbres obsoletos y olvidados– pueden ser revalorados y considerados como parte de nuestro patrimonio cultural. En la actualidad, el Patrimonio Industrial tiene el objetivo de reunir este legado disperso para reconstruir una memoria colectiva sobre el desarrollo industrial del Perú. Por ello, es necesario dar los primeros pasos para sensibilizar a la población en este tema, elaborar la lista de bienes culturales industriales y buscar su conservación, y posible reutilización como parte de una política socialmente responsable de las empresas del sector.

Aún hoy, nuestra concepción de lo que es patrimonio cultural abarca muchas veces sólo la noción de patrimonio arqueológico, artístico, arquitectónico e incluso musical, culinario y folclórico, lo que a su vez ha venido a denominarse "patrimonio inmaterial". Sin embargo, es preciso señalar que no sólo estas manifestaciones representan el patrimonio cultural de un pueblo, sino que existen además otros testimonios o valores histórico-culturales igual de importantes, que registran el legado del hombre en otras actividades de suma trascendencia para el desarrollo de la humanidad.

Estos valores o testimonios bien podrían ser producto del desarrollo y aplicación de la ciencia y la técnica a lo largo de nuestra historia, a partir del momento en que el hombre empezó a emplear un sistema de producción seriada y utilizó diversos tipos de energía.

A este conjunto de testimonios, también considerados por sus características como valores histórico- culturales industriales, es que se ha llamado "patrimonio industrial" (Industrial heritage).
Por lo tanto, el "patrimonio industrial" es el conjunto de restos o vestigios con un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico que han surgido en torno de los diferentes tipos de actividad industrial, es decir, que han obtenido ese rango de valor por su uso y aplicación en la industria a través del tiempo.
De esta manera, un canal de regadío, un centro minero, una central hidroeléctrica, un ingenio azucarero, una línea de ferrocarriles, así como sus componentes del proceso técnico (el diseño del canal, los tipos de extracción de minerales, un generador o una turbina, un alambique, una locomotora) pueden ser considerados dentro del concepto de "patrimonio industrial", ya que supone el registro histórico del desarrollo de la ciencia y tecnología en el país.

A su vez, y como bien lo señala Aldo Guzmán, este patrimonio puede dividirse en "tangible: como son los bienes inmuebles (las fábricas, talleres, minas, campamentos, entre otros) y muebles (archivos, mobiliario, maquinaria, herramientas, y más) e intangible: concepto relacionado con la cultura obrera (formas de vida, costumbres y tradiciones, know-how, etc.)"(1).

Patrimonio Industrial
Lo cierto es que el término "patrimonio industrial" no es nuevo. Aparece a mediados del siglo XX para enfatizar la importancia de la conservación de los testimonios heredados de la revolución industrial en Europa. A partir de este concepto, cobra especial importancia el tema del rescate de dicho patrimonio y, por tanto, también de la arqueología industrial, cuyo campo de investigación se inicia con la Revolución Industrial, en la segunda mitad del siglo XVIII, hasta la actualidad.


Así, el concepto de "patrimonio industrial" entendido como legado es producto, según Valéry Patin(2), "de las mutaciones económicas que condujeron a abandonar o deslocalizar componentes enteros de la industria, y por ende los baldíos reemplazaron a las fábricas.

Gran cantidad de edificios, algunos de enorme calidad arquitectónica, así como sitios mineros o textiles fueron abandonados. Su valorización responde a una doble exigencia: salvaguardar el patrimonio y crear nuevas actividades que puedan reemplazar, al menos parcialmente, a las desaparecidas. En ciertos casos, han sido sustituidas por otras industrias, y en otros, por el turismo".

Si bien en el Perú la recuperación y conservación del "patrimonio industrial" hasta hace poco tiempo era un propósito casi nulo o realmente incipiente, se dio un importante paso en la promoción y revaloración de éste, al realizarse en Lima el IV Coloquio Latinoamericano sobre Rescate y Preservación del Patrimonio Industrial, en julio del 2004. Este evento fue trascendental para que un grupo de participantes nacionales, sensibilizados con la precaria situación de nuestro patrimonio industrial, se centrara en la misión de crear una organización peruana para su conservación.

De esta forma y luego de una serie de reuniones se constituyó en abril del 2005 el Comité Peruano de Conservación del Patrimonio Industrial, con sus siglas Copecopi, cuyo objetivo es el promover, proteger, difundir, revalorar e investigar el patrimonio industrial del Perú, así como promover el registro de sitios y objetos con valor histórico cultural, como patrimonio industrial peruano.

El "patrimonio industrial" mundial ha estado en muchas ocasiones pendiente de un hilo. Muchas industrias que en un momento de la historia estuvieron florecientes, hoy por diversos motivos –reestructuraciones, quiebras, cambios de lugar, cierres– se han convertido en ruinas decadentes, con una difícil solución de rehabilitación. El compromiso y el ingenio deben ser los pilares de las políticas a implementarse para el rescate y la puesta en valor de estos testimonios.
Antes que ruinas sin salida u objetos oxidados, los restos de la industria fueron lugares de trabajo, lugares productivos en los que crecieron y se formaron los trabajadores, lugares de la memoria colectiva que de una u otra forma han llegado hasta nuestros días. Lo cierto es que la conservación de nuestro "patrimonio industrial" es también una manera de mantener viva nuestra memoria histórica colectiva.

Neydo Hidalgo
Historiador - Miembro del Comité Peruano de Conservación del Patrimonio Industrial - Copecopi.

1 Guzmán Ramos, A. Fernández, G. El patrimonio industrial desde perspectivas multidisciplinarias. Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, Vol. VIII, nº 480, 20 de diciembre del 2003.

2 Valéry Patin, "Tourisme et patrimoine en France et en Europe", Les Etudes de la Documentation Française, 1997.

Nota del blogger: Artículo publicado en Enero de 2006 en la Revista "Desde Adentro" de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía. Edición Num 29.

martes, 9 de agosto de 2011

Los antiguos cines del Cusco


Durante estos días y hasta el 10 de agosto se viene replicando en la ciudad del Cusco el Festival de Cine de Lima. Sin embargo, este evento que presenta documentales, cortos y largometrajes de diferentes nacionalidades, no se desarrolla en un cine, sino más bien en las instalaciones del Convento de Santo Domingo – Qorikancha. Y es que aunque parezca increíble a estas alturas del boom del retail, los centros comerciales, y los multicines en el Perú, la ciudad mas cultural y cosmopolita de nuestro país no tiene cines!

Pero aquí no hablaremos de esta problemática, sino mas bien haremos un breve repaso de los cines que desaparecieron. Los que vaciaron plateas, apagaron sus proyectores y cerraron las salas, y que seguramente aun quedan en la memoria colectiva de los cusqueños y esperan ser mencionados en alguna historia de la industrial cinemera cusqueña.

Luego del gran terremoto de 1950, que destruyó la vieja ciudad museo, se edificaron nuevos espacios y edificios. Uno de ellos fue el cine Ollanta, de propiedad de la Beneficencia Publica del Cusco, y donde se exhibían en exclusiva, documentales como “Carnaval de Kanas” y “Lucero de Nieve”, preparados por el “Cine Club Cuzco”, grupo fundado en 1956 e integrado entre otros por Víctor y Manuel Chambi, Luis Figueroa y Eulogio Nishiyama. Este grupo estrenaría en 1961 la reconocida cinta “Kukuli”, filmada en quechua.

El cine “Ollanta”, estuvo ubicado en la calle Meloq, cerca la Estación de San Pedro, y fue administrado por don Oscar Palomino Soria. Hace pocos meses, la Beneficencia Pública del Cusco lo entregó en alquiler a la Dirección Regional de Cultura, para que, “sin alterar la arquitectura del local, acondiciones sus oficinas y promueva el quehacer cultural en la ciudad”. Gran ironía.

En 1963, Palomino Soria junto a su esposa doña Sofía Andrade García, abrieron su propia sala, el cine teatro “Garcilaso” en la calle Unión 117, a pocas cuadras de la Plaza de Armas. Este cine funcionó hasta 1997, cuando herido por las tecnologías del CD y DVD, cerró sus puertas. En el 2007 el cine teatro Gracilazo fue remozado para recibir allí el espectáculo “Kusikay” muy aclamado por la crítica, y esporádicamente ser sede, desde 2004, de los Festivales de Cortometraje del Cusco. Actualmente es el Súper mercado “La canasta”. En su momento, el emprendedor Palomino Soria abrió otro cine, este fue el “Amauta”, ubicado en la avenida de la Cultura, pero hoy funciona allí una farmacia.

En el recuerdo colectivo cusqueño también figura el Cine Victoria, con su arquitectura seudo inca por sus ventanas e ingreso de forma trapezoidal, estaba ubicado en la avenida Huayruropata. En épocas recientes fungió incluso de multicine. Hasta hace poco se veían allí hombres trabajando, pero aunque muchos creían que se remozaría, las remodelaciones finalmente fueron para albergar allí la sede de la congregación religiosa Ministerio Libertad para las Naciones. Una historia repetida.

En la antigua calle Maruri funcionaban dos cines: el cine Cusco, con su fachada de piedra y el cine Colón. Actualmente el cine teatro Cusco carga un juicio que ya lleva 21 años en el poder judicial, mientras hay muchos inversionistas interesados en este teatro, pero no se puede hacer nada.

También podemos mencionar otros cines como el Huáscar, ubicado en la avenida Huáscar, el cine Azul y el cine Aeropuerto, el más “moderno”, ubicado en la urbanización Ttio.

Construidos la mayoría desde mediados del siglo pasado, los cine teatros de la ciudad del Cusco, eran, como en todos lados, puntos de encuentro y diversión para todos y para todas las edades según la película proyectada, el día de cine para la juventud de la época eran los domingos en la tarde, que abarrotaban las taquillas, y que todavía se recuerda con añoranza. Se encienden las luces.


fachada del cine Victoria, en la avenida Huayruropata.





fachada del cine Cusco, en la calle Maruri.



Neydo Hidalgo e Ilse Loayza - Copecopi.




martes, 2 de agosto de 2011

Convocatoria del Museo de la Electricidad



Estimados amigos: El Museo de la Electricidad esta interesado en preparar la exposición temporal: "Evolución de los Videojuegos". Y esta buscando la ayuda de la comunidad!.

Si alguno de ustedes es un coleccionista o propietario de alguna consola, juego o print antiguo o "histórico", o conoce de alguien que lo sea y que podría prestarlo para que se exhiba temporalmente, por favor contáctese a: museoelectri@speedy.com.pe


Desde finales de la década de los años 60, cuando aparecieron los primeros video juegos de manera comercial, éstos han tenido una significativa influencia en nuestras vidas diarias, sumándose de esta manera a la memoria colectiva de varias generaciones. Hoy los videojuegos incluso han contribuido a moldear la cultura post moderna y varios museos importantes como el Canadian Science and Technology Museum y el Museo Electropolis de París han presentado exposiciones al respecto.

viernes, 22 de julio de 2011

EL FERROCARRIL NOROESTE DEL PERU

Nota del blogger: Luego de una pausa aprovechando un viaje de trabajo al Uruguay, regresamos a nuestro blog con este valioso testimonio anónimo encontrado en el archivo histórico del Museo de la Electricidad, y que estamos seguros será de utilidad para los investigadores del patrimonio industrial ferroviario.

"Memorias de un ferroviario en la ciudad de Huacho desde el año de 1908 a 1964. Ferrocarril de marca inglesa instalado para transporte de pasajeros y carga.

El Ferrocarril Noroeste del Perú prestaba sus servicios de carga y pasajeros entre las ciudades de Huacho, Sayán y Barranca hacía Ancón.
Tenía una de las más hermosas factorías que se encargaba de su reparación y mantenimiento, tenía también un excelente taller de mecánica equipado con un juego de poderosos tornos, de diferentes tamaños, desde los más pequeños hasta los más grandes, donde se podía tornear incluso las ruedas de las locomotoras. Podemos mencionar además las fresadoras, las cortadoras de tubos, las tijeras, planchas, las dobladoras, rolas, martillo con presión de aire, fraguas para el taller de herrería, una prensa hidráulica muy poderosa que colocaba las ruedas de las locomotoras en sus ejes, un motor a petróleo que se encargaba de dar fuerza a toda la maestranza, también tenían taladros a motor, media docena de sierras eléctricas para cortar ejes de diferentes metales.
Tenía un taller de fundición con hornos que funcionaban con carbón Koke y otros con petróleo, los hornos verticales funcionaban con carbón y los hornos horizontales con petróleo, estos eran los hornos de Cuba o rotativos.
También existía para las fundiciones un crisol, una estufa con petróleo, para secar los moldes y piezas y piezas moldeadas previamente en arena.
Se fundían allí: fierro, bronce, aluminio, zinc y estaño, cobre, antimonio, en sí, todos los repuestos para las locomotoras. Tenía además un taller de carpintería muy bien dotado para reparar los coches, bodegas, jaulones, plataformas y todo lo necesario para el ferrocarril.
Existía también un taller de mecánica, donde se reparaban toda la estructura de metal, de los coches y demás. El personal de acudir cuando ocurrían accidentes como descarrilamientos, choques, volcaduras de locomotoras o de convoys. A estos obreros se les conocía como los “truqueros”.
Al lugar donde se guardaban las locomotoras y los vagones de transporte de pasajeros se le conocía como “La Casa Redonda”, era además el taller de mecánica pesada, donde se revisaban los coches periódicamente para su funcionamiento.
Aquí se ubicaba una tornamesa enorme y fantástica donde daban vuelta a las locomotoras. Tenía también un pozo de agua artesiano con una profundidad de 40 metros y tenía unos tanques de decantación para recibir el agua del río para abastecimiento de la factoría y de sus locomotoras.
Ahora hablemos de sus jefes. Desde 1940, el primer jefe fue el ingeniero Luis Tizandier, de 1942 a 1948 lo fue Alfredo Fernández Córdoba, de 1948 hasta 1954 fue jefe Alberto Guerra, en 1955 Toribio Blanco y de 1955 a 1958 se encargó de la jefatura don Ricardo Tush. Siempre fue segundo jefe don Samuel Bendels, quien después del ingeniero Tush, queda nombrado como Jefe general de la Factoría del Ferrocarril Noroeste.

Las locomotoras. Habían tres locomotoras chicas para el servicio diario y para el embarque portuario, que se estacionaban en el patio del ferrocarril. Asimismo existían en total seis locomotoras, las más grandes podían transportar hasta 300 toneladas de peso. Estas eran las N° 21, 22,23,24,25 y la 26. Todas ellas, a excepción de la última eran alimentadas con carbón. La N° 26 utilizaba petróleo. Posteriormente, en 1928 llegan nuevas locomotoras de marca norteamericana, estas eran las N° 8,9 y 10, de tamaño intermedio y las N° 51 y 52, de mucho mayor tonelaje. En 1958 se completa el parque con la locomotora N° 6 de fabricación norteamericana.
De los coches de pasajeros podemos mencionar que eran muy cómodos y espaciosos y tenían una mesita, donde a menudo los pasajeros jugaban una partida de casinos o almorzaban o se tomaban una taza de café, según la ocasión. Los vagones contaban con cocina, baños bien instalados, luz eléctrica, ya que las locomotoras tenían incorporadas un turbo generador que suministraba energía a todo el tren.
A lo largo de la línea estaban instaladas las garitas donde había un jefe y 6 trabajadores, que se ocupaban del mantenimiento y reparación de la vía. Partiendo desde Sayán la primera garita estaba en Piedra Gacha sector de Andahuasi, la segunda en la hacienda de Humaya, la tercera en la hacienda de Vilcahuaura, la cuarta en Acaray, la estación de pasajeros se localizaba en Huaura y servía a la población de Sayán y Barranca. Desde Barranca, la primera garita se localizaba en Barranca, luego la segunda en el kilómetro 18 y la tercera era de Acaray. Desde Ancón, la primera estaba en Huacho."

En primer plano, Locomotora del Ferrocarril Noroeste. Foto: Colección Bruno Gutiérrez

Plano de los ferrocarriles Lima Ancón y Lima - Huacho - Sayán en 1929.